Los calendarios que se encuentran fundamentados en el calendarios solar tienen que observarlos con ajustes parecidos. El ciclo o año solar es el tiempo que demora la tierra en completar una vuelta completa en torno al sol.
Ya se utilizaban los cálculos matemáticos y las observaciones astronómicas para lograr medir el año del sol hace más de 2500 años.
Lo mas impre4cindible para esto son aquellos puntos que nos sirven de referencia, a modo de salida, línea y meta.
Los astrónomos primitivitos empleaban los Solsticios (en los momentos en loa que el sol se encontraba más alejado del Ecuador) y los equinoccios (cuando el sol se cruzaba el plano ecuatorial terrestre) como puntos de referencia:
En la antigüedad, un sencillo modo de medir la duración estima del año consiste en utilizar un gnomon, este es una estructura que proyecta sombra.
La dirección de la sombra es utilizada y requerida para averiguar la hora.
La sombra que es proyectada por un gnomon vertical es mínima a mediodía del solsticio de verano. Por lo tanto, al efectuarse la suma de los solsticios de verano se obtiene la duración del año.
Esta medida se puede afinar por interpolación entre las lecturas obtenidas en sucesivos días alrededor del solsticio de verano y al construir gnomons de enormes tamaños.
Cuanto mas largo es, con una mayor precisión se pude determinar el exacto momento en que el solsticio tiene lugar.
-La longitud de los años tamb9en puede ser determinada al contarlos días de los equinoccios. El astrónomo Griego Hiparlo obtuvo una muy aproximada cifra hacia el año 135 AC. Contó los días transcurridos entres su determinación del momento en el que esta se efectuó el equinoccio vernal (marzo) y la dentro reconocido astronomo145 años antes. Obtuvo un promedio de 365,24667 días por un año, con un mínimo error de tan solo 6 minutos y 16 segundos. ¡No esta nada mal, para lo inexacto que eran los relojes en aquellos tiempos!
A medida que la determinación de los ciclos lunar y solar se hicieron con el pasar del tiempo aun más preciso, los calendarios se fueron complicando.
Diferentes culturas comenzaron a desarrollar sus propios y personales calendarios con los órdenes, nombre y ubicaciones que quisiesen.
Algunos de estos eran lunares, otros solares, y unos pocos, “lunisolares”, intentando ir acompasados tanto con ambos ciclos: el lunar y el solar.
Esto no es en absoluto Fácil, ya que cada año solar posee unas 12,368 lunaciones.
Un calendario Lunar tiene 354 días (12 lunaciones) y se podría mantener en fase con la luna a base de intercalar días de vez en cuando, sin embargo este se desfasaba rápidamente con el año solar, motivo por el cual también se desfasaba con las estaciones ocurridas.
El principal problema que poseía y que siguen teniendo, todos y cada uno de los diversos calendarios es la falta de sincronisidad entre el ciclo lunar y la duración del año. Otra pega consiste en que ni la duración del año solar ni del mes se concreta en un número totalmente entero.